Buscando a Peter Pan
lunes, 6 de febrero de 2012
A un viejo amigo.
Y será, entonces, cuando nos veamos, cuando nos miremos a los ojos, será cuando sepamos que hacer, a donde ir, que camino seguir, si dejar de fingir, si olvidar, si sentir. Para no volver atrás, para no poder volver a mirar atrás. Porque dolerá. Dolerá volver a sentir su mirada en mí. Ese odio, ese rencor. Pero, tranquilo, sé que tarde o temprano todo volverá a ser como antes. Él volverá. Y todo será como tiene que ser…
sábado, 14 de enero de 2012
Siempre había oído eso de que las cosas prohibidas suelen hacerse demasiado tentadoras, pero hasta hace poco no había sido realmente consciente. Supongo que era por inocente, pero todos crecemos, cambiamos, y, en algún momento, todos dejamos de ser pequeños niños ingenuos. Ahora, las tentaciones hacia todo aquello a lo que no se me permite acercarme empiezan a ser demasiado fuertes, atrayentes. Y no me refiero a drogas, ni a tabaco. Ni tan siquiera alcohol. Hablo de algo diferente, de otro tipo de droga, de otro tipo de adicción, de una atracción distinta. Me estoy refiriendo a ti...
viernes, 23 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Enamorado de tu cintura.
Ahora puedo decirte que tomé la decisión correcta, sin embargo no hay un día que pase sin arrepentirme de no haber tomado una opción diferente.
jueves, 15 de diciembre de 2011
De esto te hablo.
De que las promesas se rompen, que la ilusión se desgasta, y que los sueños se acaban, que la felicidad es solo un estado transitorio en el que nuestro subconsciente se cierra a las verdades del día a día…
Escondida entre cartones.
Están allí, hablando. Les mira una y otra vez. Le encantaría ir e interrumpir con un motivo verdaderamente importante pero… no encuentra ninguno. Mira el reloj, mientras intenta sonreír. Inventa motivos tontos que expliquen esa sonrisa falsa, esa que tan mal sabe ocultar. Tiene ganas de llorar. Le quiere, por eso sufre. Si no puede hacerte daño no te hará feliz. Eso es lo que siempre le han enseñado. Ya lo sabe. Le quiere. Quiere estar el resto de su vida con él. Es más feliz desde que están juntos. Pero no puede evitar sentirse inferior cuando aparece ella. Inteligente, guapa. Morena, delgada, tacones altos. Metro setenta, con las ideas muy claras. La envidia, aunque es mucho más madura que ella. Eso lo tiene muy claro. Ha intentado no tener en cuenta que estuvieron juntos, ha intentado no buscar motivos para odiarla. Es superior a sus fuerzas. Son amigos, muy buenos amigos. No puede obligarle a que ni siquiera la mire. Y entre bromita y bromita… en fin.
A veces, piensa que todo sería mejor si ella no le quisiera, sino estuvieran juntos. Sería más feliz, sería más fácil. Sino quisiera a nadie, sin problemas, sin compromiso. Sin sus besos, esas llamadas a media noche, cada abrazo… no. Le quiere. Y así, es feliz. Aunque esté ella. Si él lo supiera… pero tampoco puede decírselo. Es una de sus mejores amigas. Joder, ¿no podía ser otra?
Leyre mira destemplada a la puerta de la estación. Llevan allí más de una hora mientras los demás seguimos sentados en los bancos de la plaza de enfrente. Si Alfonso supiera lo mal que Leyre lo pasa cuando lo ve hablando con Noelia. Puf, si fuera solo hablar. Cuando la besa, cuando le da esos abrazos. Cuando estaban juntos, él le hacía chupetones, ¿por qué a Leyre no? Bueno Leyre siempre ha dicho que no le gustan, pero ahora quiere que se los haga.
“Haces daño y que no repares en ello es lo que te hace tan peligroso"
No puede. Quema algo en su interior. Querría ser mil veces mejor. Saber muchísimas cosas, cosas que quizás nadie supiera. Querría que él la mirase así, aunque todos le digan que cuando la mira se pone tonto. Querría que le hiciera chupetones. Incluso, querría ser ella en ocasiones. Pero, es otra. Sí, le tiene a él. Pero sufre más de lo que disfruta con él. Y eso, a veces, le lleva a pensar en acabar con todo. Punto y final a una historia, a un todo que quedaría en nada. Al menos así no sufriría. Sí, Alfonso es su mayor debilidad. Pero, también, es su fuerza.
Joder, mjahgnemjrnjgcgnmhnjau.
Da vueltas, saca conclusiones. Se estremece con lo que piensa, camina en círculos en su habitación. Manda todo a la mierda y luego vuelve buscando los restos. Más tarde, tras encontrar algunos escombros de sus sentimientos, hace girar su universo un par de veces y descoloca las piezas del puzzle para volver a empezar al amanecer. Y lo sabe, pero no lo acepta. Y habla de ello a veces, pero se contradice cuando alguien se atreve a mirarle fijamente. Duelen tantas cosas que no deberían.
-Tengo miedo- dice.
Pero no sabe lo que es el miedo. Miedo es encontrar en tu alma oscuridad, sentir tu mundo temblar más días al mes de los que eres plenamente feliz... No sabe acerca del dolor. No sabe acerca de la indiferencia. No sabe acerca de la desilusión. Ver sus labios temblar, agarrarle fuertemente las manos sin tener permiso para desatar tu tormenta interior. Porque se asustaría. Y sigues ahí, aguantando tu respiración, y la suya, compartiendo tus pulmones porque tú ya lo viviste antes y sobreviviste. Porque dejarse vencer es de débiles, y tú no eres débil. Odias la debilidad. Por eso sigues ahí, y seguirás hasta cuando decida tomar las riendas, porque ahora tú eres su ángel, y eso no cambiará jamás. Llorarás, porque llorar sana y calma. Pero secarás más lágrimas ajenas que propias, y en todo esto consiste querer a alguien.
Es bonito tener a personas que te quieran, pero es más bonito aún tener esa persona a la que quieres...
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